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historia
Las primeras noticias que tenemos de Cée, corresponden al siglo XII, cuando el arzobispo Gelmírez le concede al arcediano de Trastámara, Arias Muñiz, la administración de un señorío que, entre otras parroquias, estaba incluida la de Cée.Posiblemente el núcleo de Cée se fundara después de la desaparición de las invasiones musulmanas y nórdicas, viviendo con anterioridad la población en las parroquias de San Paio de Refoxos y en San Pedro Mártir, hoy desaparecidas, situadas más hacia el interior y por lo tanto más protegidas de las invasiones costeras.
Cée está en la Ruta Jacobea que desde Santiago de Compostela se dirige a Fisterra. Cerca de la iglesia parroquial de Santa María da Xunqueira había un pequeño hospital para dar acogida a los peregrinos, que ya existía en el siglo XV y aún se mantenía en pie en el siglo XVII.
Durante los siglos XVII y XVIII, Cée formaba una pequeña jurisdicción, independiente de la de Corcubión, dominada por el clero parroquial y la hidalguía local.
Sus vecinos vivían de la agricultura, de la artesanía y de la pesca. Las especies pesqueras que más se capturaban eran la sardina, la merluza y el congrio. Una buena parte de esta pesca se salaba y se exportaba con destino a Vizcaya y a Portugal.
Hacia mediados del siglo XVIII es cuando data la llegada de los catalanes a esta villa. Primero vienen durante la temporada de pesca y más tarde ya se instalan de una manera definitiva, cambiando el arte tradicional de pesca, que era el xeito, por la xávega, cambio que provocó reacciones violentas en el colectivo de mareantes. Precisamente en esta villa se organizó el primer motín anticatalán de Galicia, en el año 1757.
Durante la invasión napoleónica las tropas francesas, después de dos incursiones, dejaron la villa arrasada, incendiando la iglesia parroquial.
Durante el siglo XIX, con la llegada de nuevas generaciones de catalanes, la industria de salazón se revitaliza y la actividad comercial y mercantil de Cée va en aumento.
A principios del presente siglo, con la instalación de la Fábrica de Carburos, esta villa se convertirá en el principal núcleo industrial de toda la comarca, aumentando de un modo importante su población.
DOMINGO ANTONIO DE ANDRADE
Natural de Cée, fue Domingo Antonio de Andrade (1639-1712), uno de los principales artistas gallegos del barroco. Escultor y arquitecto, maestro de obras de la Catedral de Santiago y autor de la famosa Torre del Reloj y de la escalera de caracol del convento de Santo Domingo de Bonaval.EL NUCLEO URBANO
El primitivo núcleo de Cée estaba organizado alrededor de dos calles: la de Abaixo o de A Mariña, y la de Arriba o Camiño Vello, por donde pasaba la carretera que se dirigía hacia Muros.
Esta villa se configura como tal durante el pasado siglo y en los comienzos del presente, con la urbanización de nuevos terrenos.
Cée conserva un casco antiguo de interés, con sus estrechas calles y alguna placita con sabor tradicional.
En la Plaza de la Constitución, situada en el centro de la villa, sobresalen algunas casas modernistas, construidas a principios de siglo por la pequeña burguesía local.
En la parte alta del núcleo urbano aparecen en medio de las casas algunos hórreos, que nos dan testimonio de la vida campesina.
En la Calle de la Magdalena se encuentra el Pazo de Cotón, rodeado de construcciones modernas, edificio de reducidas dimensiones, pero con elementos suficientes que le dan un aspecto señorial, como son los balaustres del patín y del balcón, así como su grandioso escudo.
Esta casa fue fundada por Pedro Álvarez de Carantoña y su esposa Alberta González Alvite, procedentes de la parroquia del mismo nombre, en el Ayuntamiento de Vimianzo, que luego emparentaron con familias hidalgas de la zona. En el escudo aparecen los símbolos de los Leis, Riobó o Pardiñas, de los Bermúdez y de los Castro.
Del primitivo templo gótico tan sólo se conserva parte de la capilla mayor, construida a comienzos del siglo XV.
Esta primera iglesia era de reducidas dimensiones, con una torre. Hacia mediados del siglo XVII estaba casi en ruinas, por lo que sufrió varias modificaciones y añadidos.
Durante la invasión francesa, como ya indicamos, fue incendiada. Debido a su estado ruinoso, entre los años 1878 y 1901 sufre una importante reforma: se reconstruye la fachada con sus dos torres, se levantan las naves laterales y se rebaja el presbiterio, adquiriendo el aspecto actual.
En su interior se guarda la imagen de la Virgen de A Xunqueira, donada en el año 1812 por Pedro Díaz Porrúa. En honor de esta Virgen se celebran las fiestas principales de la villa el día 15 de agosto.
Sobre la aparición de la Virgen de A Xunqueira hay una tradición legendaria, recogida en el siglo XVII, que presenta paralelismo con las leyendas de San Marcos de Corcubión y con el Cristo de Fisterra.
Según la misma, un barco extranjero no era capaz de zarpar debido a una fuerza misteriosa que lo retenía dentro de la bahía, hasta que su tripulación decidió echar al mar una imagen de madera que llevaban a bordo. Esta imagen fué más tarde encontrada por un vecino del lugar, entre unos juncales de la ribera, de ahí el nombre de esta Virgen, también conocida como la Aparecida. La persona que encontró la imagen comunicó la noticia al resto de los vecinos, construyéndose una ermita cerca del lugar de la aparición.
EDIFICIO DE LA FUNDACION FERNANDO BLANCO
A la salida de Cée, por la carretera que se dirige a Muros, vemos a la izquierda un suntuoso edificio, construido a finales del siglo pasado por mandato del ilustre filántropo natural de esta villa: Fernando Blanco de Lema ( 1796-1875), quien emigró de joven para La Habana, dedicándose a la industria y finanzas, que le aportaron una inmensa riqueza.
En su testamento dispuso la creación de un colegio de primera y segunda enseñanza en su pueblo natal. El edificio se acabó de construir en el año 1886, según un proyecto del arquitecto madrileño Aguilar. A su alrededor se hizo un hermoso jardín con plantas exóticas americanas.
Desde su construcción funcionó como centro de enseñanza primaria y secundaria. En su interior conserva interesantes colecciones de material didáctico de la época y pinturas de Federico Madrazo, Díaz Carreño y Urquiola Aguirre.
