ME DUELE

 

Soy un obrero que llega cansado a casa cada día.

Tengo heridas en las manos y en la memoria

tengo manos en las heridas y en la memoria.

Tengo una coraza durísima, como la de los gladiadores,

de lunes a viernes, pero nunca me salva la vida.

Me hacen daño los cabrones

como piedras dentro de los zapatos o los ojos.

Nadie dice la verdad,

nadie quiere la verdad,

ni esa mujer sentada que espera el resultado de la mamografía

con las palmas de las manos sudorosas,

ni él, por mucho que le pregunte a ella el porqué,

ni el marino solitario que observa como el mar se llena de borregos.

Tengo una cruz de madera

para no ahogarme si algún día naufrago,

llena de carcoma y de dudas con un hombre muerto

en medio de una oración.

Me hacen daño los cabrones

como piedras dentro de los zapatos o los ojos,

como piedras impulsadas por la tormenta hacia mi cara,

como la metralla de los días en la memoria.

Yo nací hace 32 años en una habitación pequeña

y llena de gente, con las paredes empapeladas de verde y de marrón,

y mi madre llorando de dolor en un mundo destartalado,

había un hombre subido a la luna

y mi padre contaba los ahorros y las limosnas

y pegaba esparadrapo blanco en las junturas de las ventanas

y espantaba las moscas y la vergüenza

y desparasitaba nuestra pobreza tibia y elegante,

después aprendí a quitar la cebolla de dentro de las empanadas

con una cuchara y a mirarle a la cara a la vida y a la multitud.

Tengo un hueco donde antes solían sentarse los amigos

a poner huevos de oro y nubes de humo,

por las noches caía  agua de Mayo y se olvidaban de

la melodía los músicos y de cobrar los camareros,

leíamos la bola de cristal del destino

y llenábamos de soldados el caballo de Troya.

Me duelen el silencio y la calma.

Me duelen al final del día los restos del día.

Me duelen las mujeres que se sientan en la ventana

a zurcir calcetines e ideas, a rumiar calcetines y lástimas.

Me duelen las palabras bomba que explotan en la memoria.

Me duelen los borrachos que no tienen a donde ir.

Me duelen todas esas cosas y otras muchas cosas,

yo soy un obrero  que regresa cansado cada día para dormir a tu lado,

un obrero sin demasiadas cosas que contar, que regresa a casa.

 

 

 

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